¿Qué es EFQM?
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La Fundación Europea para la Gestión de la Calidad (EFQM), es una organización sin ánimo de lucro, que se creó en 1988 por los presidentes de 14 importantes compañías europeas. Querían compartir sus buenas prácticas para aprender de los demás e imitar aquellas actuaciones que les estaban dando buenos resultados.
En la actualidad, la fundación cuenta con un gran número de miembros, procedentes prácticamente de todos los sectores. Aunque en un primer momento se pensó en este modelo para mejorar la competitividad de las empresas europeas en los mercados nacionales e internacionales, en la actualidad ha resultado tener mejor acogida en el sector público.
La diferencia con los sistema de calidad ISO, es que para obtener un certificado ISO es necesario cumplir unos estándares (es necesario alcanzar unos mínimos, a la organización se le audita para ver si los cumplen), mientras que el proyecto de calidad en el modelo EFQM, es un sistema de máximos, basado en la mejora continua. El modelo marca posibles actuaciones que las organizaciones pueden llevar a cabo para mejorar su gestión, pero la decisión final de poner en marcha esas u otras acciones es de la propia organización. Por lo tanto, la finalidad de una evaluación externa no es auditar, sino redactar un informe con los puntos fuertes y áreas de mejora que la propia organización puede utilizar para mejora de su gestión.
¿Por qué los centros educativos de La Rioja están apostando por este modelo?
Permite realizar una reflexión sobre todas las actuaciones llevadas a cabo en el centro.
Fomenta el trabajo en equipo y mejora las relaciones personales.
Las acciones de mejora se hacen en función a datos objetivos y no en función a la percepción subjetiva que del funcionamiento del centro podamos tener.
Mejora la eficacia en la gestión del centro educativo, con un mayor reparto de las responsabilidades.
Mejora la satisfacción de toda la comunidad educativa.
La estructura del modelo
El modelo esta basado en ocho principios:
Orientar toda la actividad del centro hacia la consecución de mejores resultados.
Orientar la actividad para satisfacer las necesidades y expectativas de toda la comunidad educativa (alumnos, familias, docentes, PAS…)
Liderazgo y coherencia en los objetivos.
Gestión del centro por procesos y hechos.
Desarrollo e implicación de las personas.
Aprendizaje, innovación y mejora continua.
Desarrollo de alianzas con otros centros educativos u organizaciones.
Responsabilidad social.
Estos principios se encuentran recogidos en los nueve criterios de los que consta el Modelo Europeo de Excelencia.
Los modelos son referencias a imitar lo que permite reducir el tiempo de aprendizaje de un centro educativo para mejorar en su gestión y lograr un reconocimiento social por el desarrollo de una labor educativa bien hecha.
Los criterios del Modelo Europeo de Excelencia se clasifican en agentes y resultados.
Los cinco criterios agentes cubren todo aquello que una organización hace y en ellos hay que buscar el por qué se obtienen determinados resultados. Estos se subdividen en subcriterios y “áreas”. Estas últimas son elementos orientativos que las organizaciones pueden tener en cuenta según su naturaleza y objeto; no son requisitos que deben cumplir una organización, sino ejemplos de lo que la organización puede hacer.
Los criterios resultados cubren aquello que una organización consigue y son por tanto causados por la gestión realizada. Los subcriterios de resultados establecen lo que la organización debería medir, estableciendo dos tipos de indicadores, de percepción y de rendimiento, mientras que las “áreas” aportan sugerencias de lo que se podría medir a la hora de evaluar los resultados.

La estructura que subyace en el modelo se basa en cuatro elementos que corresponden al ciclo PDCA










